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lunes, 30 de mayo de 2011

MINE VAGANTI (Tengo algo que deciros)



Año: 2010
País: Italia
Dirección: Ferzan Ozpetek
Guion: Ferzan Ozpetek , Ivan Cotroneo
Música: Pasquale Catalano
Fotografía: Maurizio Calvesi
Género: Comedia Dramática
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Tras mucho tiempo sin ver una película, lo confieso, las series acaparan toda mi atención como espectador, me he decidido por ponerme una y romper este ciclo sin cine. Y me he dado cuenta al abrir el blog que hace exactamente un mes que no veo ningún filme.

Como no tenía un día demasiado inspirado he optado por una comedia italiana que ha pasado por los cines sin pena ni gloria: “Mine Vaganti”. Lo primero que tengo que decir es que esperaba reírme mucho más, de hecho, esperaba reírme, algo que no he conseguido con esta película, si no que más bien me ha hecho pensar demasiado.

El tono dramático pesa demasiado en este largometraje y sobrevuela sobre los personajes, dejando la comedia en un segundo o tercer plano, ya que los momentos de sonrisilla son casi inexistentes.

“Mine Vaganti” nos cuenta la historia de Tomasso, el menor de tres hermanos, que vuelve a su pueblo para contarle a toda su familia que es gay y que no estudia economía si no que es escritor. Su familia posee una gran fábrica de pasta y han vivido toda la vida en el pueblo, por lo que el choque entre mentalidades es muy grande. Tomasso decide contárselo primero a su hermano Antonio, quien no le da ninguna importancia. Y al fin llega el momento, todos cenan y Tomasso pide la palabra, pero su hermano Antonio se la arrebata y confiesa que él es homosexual, dejando a Tomasso sin opciones. Este es un gran giro en la historia ya que coloca a nuestro protagonista en una situación completamente diferente de la que nos esperábamos a priori, ahora no debe hacer entender a su familia su homosexualidad, sino que debe decidir si contarlo o no, dado que la confesión de su hermano mayor ha llevado a su padre al hospital por un pequeño infarto.

La película en sí no es gran cosa, pero tiene un “algo” especial que la envuelve y le da una luz que engancha al espectador. No sé si es el mediterráneo o es la cultura, muy similar a la nuestra, pero los personajes, los espacios y las situaciones tienen algo que la convierten en muy cercana.


Me ha marcado especialmente en esta película la intensa relación entre Tomasso y Alba. Aunque nunca lo explicitan en voz alta, si no que se mueven en el argot de las indirectas. Desde el minuto cero ella sabe que Tomasso es gay, pero aún así no puede remediar enamorarse poco a poco de él y yo diría que él confunde sus sentimientos hacia ella y en algún momento cree que también se ha enamorado. Es muy difícil hacerle llegar al espectador tal cantidad de sentimientos encontrados y no sé si es un guión muy bien escrito o una capacidad interpretativa excelente, pero yo muchas veces me transportaba a la cabeza de los personajes y las emociones recorrían mi cuerpo.


Pero es sin duda la abuela la que me ha ganado completamente. Es una mujer de pocas palabras, pero es una mujer tan serena y cercana que todo el mundo querría tenerla como abuela. Ella es capaz de confortarte y entenderte, avanzada a toda su familia en ideas, siempre da los mejores consejos y siempre escucha a sus nietos, quienes se abren solo para ella.

Y es precisamente la abuela quien conduce toda la historia central, porque a través de pequeños flashbacks nos vamos enterando de su pasado y de cómo ella se había casado con un hombre, pero se había pasado toda la vida enamorada del hermano de ese hombre. Y de esto habla precisamente la película, de los amores imposibles (la abuela y el hermano de su marido y Alba con Tomasso).


La frase que define perfectamente este filme sale también de labios de la abuela: “Los amores imposibles no acaban nunca. Son los que duran toda la vida”. Y es que esa frase es el centro de todo y a través de esa frase gira el espíritu de “Mine Vaganti”. La abuela nunca ha podido olvidar a su amor imposible, del mismo modo que Alba no podrá olvidar a Tomasso. De hecho es muy representativo el momento en que van a la playa con los amigos homosexuales y el novio de Tomasso, en que ella está en el medio y hay algo que no le deja seguir adelante y olvidarle.


Por otra parte, la película cae demasiado en topicazos italianos y en la forma de pensar de la gente de pueblo, que hoy en día no es tan arcaica como años atrás.

En definitiva es una película que pese a no ser una gran obra sí ha conseguido emocionarme y llegarme de una forma especial. Un guión muy bueno que dice más por lo que ves que por lo que escuchas, una capacidad interpretativa que roza casi lo perfecto y una composición de imagen correcta y cuanto menos interesante consiguen que le dé tres estrellas.



sábado, 30 de abril de 2011

CONCURSANTE



Año: 2007

País: España
Dirección: Rodrigo Cortés
Guion: Rodrigo Cortés
Música: Víctor Reyes
Fotografía: David Azcano
Género: Comedia Dramática
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Siguiendo un pequeño ciclo que me he marcado de Rodrigo Cortés y tras ver su alabado cortometraje “15 días”, me he decidido a ver su primer largometraje: “Concursante”.


¿Y qué me he encontrado? Una película que se aleja mucho del cine convencional. Por supuesto no estamos ante una estructura clásica si no que la fragmentación y el juego con el tiempo toman mucho protagonismo en esta historia, llegando a convertirse bajo mi punto de vista en un personaje más.

El filme comienza con un plano fijo del cielo de noche, podemos ver las estrellas mientras una voz en off nos cuenta una bonita historia sobre las limitaciones del ser humano, la cámara baja del cielo y ¡pam!, ya sabemos el final de la historia, nuestro protagonista que tantas penurias nos va hacer pasar está muerto. Ahora toca retroceder en el tiempo y descubrir qué es lo que lo ha llevado hasta allí.

A través de una voz en off, recurso también usado en “15 días”, aunque en este caso es el propio protagonista el que nos cuenta la historia y no alguien ajeno a ella como en el caso del cortometraje, los espectadores vamos avanzando por la historia y conociendo los detalles que la conforman. El recurso de la voz en off no suele estar muy bien visto en esto de escribir guiones, pero en este caso la encuentro completamente justificada, aunque debo de admitir que cuando desapareció me alegré un poco, porque se estaba haciendo algo pesada…

En estilo de narración el largometraje me recuerda mucho al corto “15 días”: reconstruimos la historia a través de un narrador y de pinceladas que vemos en la pantalla (no se puede olvidar que en el cine las imágenes ganan a las palabras, así ha sido y así defiendo que sea por siempre). Pero hay algo en el estilo narrativo que en el largo no me acaba de funcionar, así como en “15 días” lo encontré original (y muy difícil de hacer, por cierto), en “Concursante” se me antojó a veces forzado y a veces un poco pesado.



De lo que no cabe duda es que el guión de “Concursante” es brillante. La aparente sencillez de la historia (una persona que ve cómo su vida se arruina tras ganar un importante premio en un concurso de televisión) gana mucho con la originalidad con la que se nos cuenta. Rodrigo Cortés nos presenta en el largo un planteamiento narrativo complejo y elaborado que está muy bien hilado.

Destacar también en este filme la altísima calidad en el uso de la comedia. Rodrigo Cortés consigue algo muy difícil como es llenar los diálogos de dobles sentidos y de retranca. No hay escena que no acabe con una pulla que consigue arrancar una sonrisa o una media risa del espectador. Y es que Rodrigo Cortés no tiene miedo en la película a reírse de todo y de todos, encontrando el chiste adecuado hasta en los momentos en que el protagonista está sumido en la más absoluta de las miserias.
“Concursante” es también una propuesta visual de lo más atractiva. El retoque de color consigue una imagen muy acorde a lo que se nos está contando, reforzando de este modo la originalidad del guión.



El montaje es muy interesante en este proyecto, ya que como he dicho antes la película juega mucho con los saltos temporales y a través del montaje se experimenta con la ralentización de algunos planos y acciones cuando el momento así lo requiere. Se utiliza varias veces a lo largo de la película el alargamiento de planos en los que los personajes se desafían con la mirada pero nadie dice nada, ayudando a crear una sensación de desconcierto en el espectador.



Por la originalidad de la propuesta, la calidad del guion, la belleza de la imagen, el muy buen equilibrio entre comedia y drama y porque el cine español no me tiene acostumbrado a este tipo de proyectos, le doy cuatro estrellas.



miércoles, 13 de abril de 2011

CREBINSKY




AÑO: 2011
PAÍS: Galicia
DIRECTOR: Enrique Otero
GUIÓN: Enrique Otero, Miguel de Lira
MÚSICA: Pablo Pérez
FOTOGRAFÍA: Sergio Franco
GÉNERO: Road Movie, Comedia Dramática

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Antes de comenzar con mi análisis de esta película, debo decir que llevo más de un año esperando poder verla y que no puedo ser totalmente imparcial porque al tratarse de un producto hecho en Galicia, inevitablemente me acaba ganando la morriña y el cariño.
La historia arranca con una presentación animada, muy acertada bajo mi punto de vista ya que ayuda a crear una atmósfera de fantasía que acompaña a toda la película.

Es bien cierto que estamos ante un producto cinematográfico poco convencional. Una “road movie” con dos personajes protagonistas nada al uso que recorren Galicia persiguiendo a su vaca que se les ha escapado, pero de lo que podría ser a lo que finalmente es hay un gran trecho.

Por una parte tenemos a los dos hermanos: gallegos de madre, alemanes de padre; que son arrastrados por la corriente junto a su querida vaca. Tenemos a los norteamericanos esperando en un submarino a tomar tierra. Y tenemos a un grupo de alemanes, bastante tontos y torpes, que van en busca de un piloto compatriota suyo que se ha perdido. Estamos por tanto en la época de las dictaduras: Franco en España y Hitler en Alemania. Y los norteamericanos vienen a “salvarnos”, cosa que de por sí ya causa bastante risa y más cuando uno de los norteamericanos es el grandísmo Luís Tosar, aunque yo me esperaba verlo actuar en gallego, que ya son años.



No creáis que no he sentido un poco de decepción al descubrir que en la película se habla más alemán e inglés que gallego, ya que los personajes gallegos no son de muchas palabras, al menos en eso caracteriza bien nuestra personalidad.

Nada más comenzar la película queda clarísimo que estamos ante un mundo nuevo, diferente, que denominaré el “Universo Crebinsky”. Y en este Universo cabe de todo. Una estética especialmente cuidada, desde aquí felicito al equipo de arte que es brillante y una fotografía que consigue lucir, aún más si cabe, el hermoso paisaje gallego.



Un equipo de interpretación excelente, una dirección de arte maravillosa y una fotografía espectacular, pero “Crebinsky” para mí falla en lo más básico: la historia.

Es cierto que es divertida, pero no desternillante. Es cierto también que es surrealista, pero no en exceso. No sé si por miedo o por qué, pero les ha faltado arriesgar. No sé los demás, pero yo he disfrutado con los inventos que los hermanos tienen para mantener el fuego encendido o con la inocencia de unas personas que confunden una granada de mano con una piña para hacer fuego.

Quizás lo que mueve la historia no es lo suficientemente potente para conseguir que ésta se sostenga como debería. En muchos momentos parece que no esté sucediendo nada y en muchos otros el espectador está tan desconcertado que no sabe ni lo que está pasando. Un ejemplo es el personaje interpretado por Celso Bugallo, que envía y recibe mensajes a través de una paloma y que yo por lo menos no he sido capaz de descubrir qué es lo que hace ahí exactamente.

En definitiva. Es innovadora, no se puede negar. Es surrealista, sí. Es divertida, en algunos momentos. Es lenta, a veces. Les ha faltado arriesgar un poco más, atar algunos cabos que se han quedado por ahí y bueno, al menos el final (sobre el que yo aún sigo pensando) es coherente con ese surrealismo y te deja con la sensación de: ¿Pero así acaba?.

Por la fotografía, por la dirección de arte y por la calidad actoral le doy tres estrellas, aunque soy consciente de que la historia es floja, pero como dije, Galicia me tira demasiado…